Escuchen a Marta : No se puede hablar mejor que ella.
— Princess (@vezapurpura) August 15, 2026
MARTA SI ME REPRESENTA.👌💯🇪🇸🇪🇸🇪🇸🇪🇸🇪🇸🇪🇸🇪🇸🇪🇸🇪🇸🇪🇸 pic.twitter.com/v85EqrGq4k
Os dejo este video que me he encontrado... Fideua sencillita y sabrosa, además nos la explica un niño...Chef Arnau
Asi que tu tambien puedes hacerla.
El milagroso fármaco GLP-1 contra la diabetes, reconvertido en el nuevo elixir de la delgadez extrema, está dejando un rastro insospechado: la anhedonia. Muchas usuarias confiesan que la pérdida de peso les ha arrebatado el optimismo y el placer de socializar.

“¿El sol? Me daba igual. Los atardeceres se volvieron indiferentes. Incluso admirar mi cuerpo recién delgado en el espejo resultaba un poco aburrido. Me arrebató mi habitual optimismo”, escribió la periodista Katie Glass contando su experiencia con Ozempic en abril para The Times. “Sí, perdí un par de kilos en pocos meses, pero también perdí mi vida social”, aseguraba en el artículo, en el que también explicaba que para ella el 90% de la socialización se basaba en comer. “¿Qué atractivo tiene salir a ver a otros disfrutar de una cena de tres tiempos cuando uno ya está lleno después del entrante? Al final, uno empieza a preguntarse si merece la pena salir de casa”, reflexionaba. @ElPais
¡Madre mía, el drama que hay montado alrededor de las familias de un solo hijo! Durante décadas, la sociología más rancia nos vendió que los hijos únicos eran unos caprichosos y "raros". Pero vamos a lo importante, que en este lío hay mucha letra pequeña y un fondo que nos toca a todas.

Egoístas, solitarios y socialmente ineptos. Malcriados. Raros. Los adjetivos alrededor de los hijos únicos no son especialmente amables. Granville Stanley Hall, primer presidente de la Asociación Americana de Psicología, llegó a comparar el ser hijo único con “una enfermedad en sí”. Hall falleció hace más de un siglo, pero sus palabras han marcado a varias generaciones de hijos únicos, que se han sentido juzgados por no tener hermanos. “Sí, en la escuela había un pequeño bullying hacia el hijo único: a la mínima de cambio eras la mimada, la caprichosa… Había un cuestionamiento”, recuerda Sabina, mallorquina e “hija única de hijo único”, con un hijo único. “Nos reproducimos lo mínimo, dejamos una mínima huella ecológica”, apunta. @LaVanguardia
⚽️ TVE seguirá siendo la ventana de la Liga F.
— RTVE Comunicación y Participación (@RTVE_Com) August 19, 2026
Los mejores partidos, las próximas tres temporadas.🙌
Acuerdo que responde a la estrategia de la Liga F de potenciar su visibilidad con el abierto de la televisión pública. pic.twitter.com/ZSpGHSaCaL

Jenna Elfman le dijo a Conan O’Brien que el verdadero secreto para llegar a los 22 años de matrimonio es tener sеxo al menos una vez por semana.
“Si estoy hot, son dos veces por semana.”
Pierde una semana y su esposo se convierte en un “pequeño bicho raro quisquilloso” que empieza a buscar peleas por la mantequilla.
Admite que aún lo hace incluso cuando está exhausta porque “él merece ser reconocido”.
Jenna Elfman told Conan the real secret to 22 years of marriage is having sex at least once a week.
— Endless (@endless_real) August 18, 2026
“If I’m on fire, it’s twice a week.”
Miss a week and her husband turns into a “fussy little weirdo” who starts picking fights over butter.
She admits she still does it even… pic.twitter.com/zfnhRQYYIO

La ventaja de trabajar el domingo es que el lunes no me dará el bajón... porque ya estaré hundido desde el sábado.
Trabajar el fin de semana es la forma que tiene el universo de recordarme que soy un adulto independiente... y con muchas facturas.
Mi cerebro dice 'gym', pero mi corazón grita 'pizza'.
Tener unos buenos suegros es como ganar la lotería... pero sin el dinero, solo con los tápers de comida.
Los suegros son como las actualizaciones de software: al principio te dan un poco de miedo, pero al final te acostumbras a vivir con ellos.
La pareja perfecta no es la que no tiene problemas, sino la que sabe cómo resolverlos juntos.
Hoy me toca trabajar.
Mientras otros descansan, yo estoy... bueno, yo estoy contando los minutos para que sea lunes y así todos suframos por igual.
Fui al gimnasio y me dijeron que tenía que calentar. Así que me senté al sol.
Querido viernes, te he estado esperando desde el lunes por la mañana. No me falles.
Te quiero tanto que estoy dispuesto a compartir mi comida contigo... pero no mis patatas fritas. Hay límites.