El fin del mito del «hijo único»: la carga invisible que sigue cayendo sobre las mujeres
¡Madre mía, el drama que hay montado alrededor de las familias de un solo hijo! Durante décadas, la sociología más rancia nos vendió que los hijos únicos eran unos caprichosos y "raros". Pero vamos a lo importante, que en este lío hay mucha letra pequeña y un fondo que nos toca a todas.

Egoístas, solitarios y socialmente ineptos. Malcriados. Raros. Los adjetivos alrededor de los hijos únicos no son especialmente amables. Granville Stanley Hall, primer presidente de la Asociación Americana de Psicología, llegó a comparar el ser hijo único con “una enfermedad en sí”. Hall falleció hace más de un siglo, pero sus palabras han marcado a varias generaciones de hijos únicos, que se han sentido juzgados por no tener hermanos. “Sí, en la escuela había un pequeño bullying hacia el hijo único: a la mínima de cambio eras la mimada, la caprichosa… Había un cuestionamiento”, recuerda Sabina, mallorquina e “hija única de hijo único”, con un hijo único. “Nos reproducimos lo mínimo, dejamos una mínima huella ecológica”, apunta. @LaVanguardia