Buenos días
La ventaja de trabajar el domingo es que el lunes no me dará el bajón... porque ya estaré hundido desde el sábado.
La ventaja de trabajar el domingo es que el lunes no me dará el bajón... porque ya estaré hundido desde el sábado.
Trabajar el fin de semana es la forma que tiene el universo de recordarme que soy un adulto independiente... y con muchas facturas.
Mi cerebro dice 'gym', pero mi corazón grita 'pizza'.
Tener unos buenos suegros es como ganar la lotería... pero sin el dinero, solo con los tápers de comida.
Los suegros son como las actualizaciones de software: al principio te dan un poco de miedo, pero al final te acostumbras a vivir con ellos.
La pareja perfecta no es la que no tiene problemas, sino la que sabe cómo resolverlos juntos.
Hoy me toca trabajar.
Mientras otros descansan, yo estoy... bueno, yo estoy contando los minutos para que sea lunes y así todos suframos por igual.
Fui al gimnasio y me dijeron que tenía que calentar. Así que me senté al sol.
Querido viernes, te he estado esperando desde el lunes por la mañana. No me falles.
Te quiero tanto que estoy dispuesto a compartir mi comida contigo... pero no mis patatas fritas. Hay límites.
A veces me pregunto si el café tiene problemas conmigo, porque tarda mucho en hacerme efecto.
Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día mirarás atrás y te darás cuenta de que eran las grandes.
Si todo va mal, siempre puedes culpar el lunes.
No solo me gané una pareja, me gané una familia entera (y unas comidas de domingo espectaculares).
La clave de una buena relación con los suegros es la técnica del 'sonreír y asentir'.
Te amo más que al café, pero por favor no me hagas demostrarlo antes de las 8 de la mañana.
A este dragón ya no le hace falta fuego, con tu mirada se queda frito.
Tengo el mismo síndrome que mi ordenador: si no me apagas y me vuelves a encender de vez en cuando, dejo de responder.